La semana pasada estuve comiendo con la gente de Geenapp una de las “compañías que ofrece soluciones de Marketin móvil a sus clientes”, como a Gina le gusta describirla, más conocida en España.

En nuestra charla sobre el mercado, posibles y futuras colaboraciones, anécdotas del sector y demás historia tratamos el como los clientes han ido evolucionando a través de los últimos años. Desde cuando compraban campañas a CPC (e incluso a CPM en las supuestas redes Premium y algunas redes “ciegas”) hasta el día de hoy donde sin lugar a dudas podemos afirmar que el CPI ha muerto. ¡Larga vida al CPE!

Y es que a pesar de que los clientes continúan en su afán de malgastar su budget en la publicidad móvil comprando inventario para publicitar su App pagando por cada instalación generada, ha llegado un “nuevo”, y digo nuevo entre comillas porque muchos llevamos hablando de él aún sin llamarle por el mismo nombre, KPI para ayudarles a controlar, por fin, su malegrada, en muchos casos, estrategia de captación móvil: CPE o Cost per Engagement.

Efectivamente, como muchos defendemos, el CPI es un indicador que nos sirve a día de hoy poco o más bien nada. Únicamente nos permite calcular a groso modo la inversión y el volumen estimado de descargas que vamos a obtener en nuestra campaña. Si nuestro CPI es de 0,20 o 3 euros, ¿a quién le importa? ¡Cualquier App es capaz de medir la calidad de los usuarios generados en sus Apps! Llamémosle CPL, CPA o CPE, podemos saber su coste fácilmente y colocar a cada uno en el correspondiente paso del funnel de conversión.

Muchas son ya las compañías que manejan estrategias tan diferentes como ignorar por completo el CPI, buena parte de la culpa la tiene Facebook curiosamente, y medir cuanto cuesta cada registro, cada venta o cada “re-venta” y por supuesto pagando únicamente por eso, por el CPL, CPA o CPE, bajo las condiciones que determina el propio cliente. Desde ésta a la estrategia,un tanto trillada, de comprar un alto volumen de descargas a bajísimo precio para ignorarlas y solo tratar a los usuarios orgánicos y su incremento gracias al posicionamiento en el ranking midiendo efectivamente la conversión y exacto, la calidad de los mismos: su ROI importándonos, efectivamente, un carajo el difunto CPI.

En cualquier caso era cuestión de tiempo. Un KPI que no permite la automatización de nuestras futuras acciones, pues no identifica en ningún momento la calidad del usuario, no puede ayudarnos a analizar el ciclo de los usuarios, únicamente a calcular nuestra inversión pero siempre fuera de la App.

Ya hemos crecido. Ya somos maduros.