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En 2009 escribía por última vez en este blog sobre música. He estado ocupado y ahora es el momento de retomarlo. Estamos en Marzo de 2018 y estoy escribiendo sobre Stone Temple Pilots. Jamás lo habría pensado…

Stone Temple Pilots acaba de sacar su último disco, 26 años después de su fundación. Clic para tuitear

Y efectivamente, STP acaba de sacar su último disco, 26 años desde su fundación. Por supuesto, mi adorado Scott Weiland está muerto. “¡Bastante había vivido ya!” que dirían Faemino y Cansado.

Historia de la banda

La historia de la banda es muy conocida. Si estuvisteis en los 90 escuchando obras maestras del grunge como Plush (Core, 1992) o Interstate Love Song (Puple, 1994) sabréis que la. banda se disolvió en 2003 tras la publicación de su álbum Thank you. A partir de ahí Weiland se marchó a montar lo que casi sería la primera superabanda del grunge con viejos conocidos como Slash: Velvet Revolver (antes tuvimos a Mad Season y Temple of the dog pero casi…).

En 2008 Weiland llamó a sus antiguos compañeros para montar el regreso de la banda que debutó en el  Rock on the Range de Columbus, Ohio. En 2013, lo echaron definitivamente de la banda por su adicción a las drogas y en 2015 se lo encontraron muerto en un bus en su gira en solitario. Paro cardíaco por la mezcla de drogas y alcohol.

La banda que había retomar el camino con Chester Bennington, vocalista de Linkin Park tuvo que volver a buscar un nuevo cantante tras la muerte por suicidio de este último en 2017. Jeff Gutt, un participante de The X Factor.

Nuevo disco: Stone Temple Pilots (2018)

Y este mes, casi 8 años después de su anterior trabajo “Stone Temple Pilots” en el regreso de Weiland a la banda, sacan un nuevo álbum con mismo nombre homónimo “Stone Temple Pilots”. Como si quisieran borrar de la historia el anterior trabajo.

Casi 8 años después de su anterior trabajo la banda saca un nuevo álbum con mismo nombre homónimo: Stone Temple Pilots Clic para tuitear

Llevo escuchando el disco desde hace unos 4 días y me pasó algo gracioso. La primera escucha, no se por qué, al añadirlo a mi lista de Pendientes estaba pensando en Velvet Revolver. Y mi primera escucha fue algo como, “ok, otro disco de Velvet Revolver, nada reseñable”.

Después me di cuenta del tremendo error. “Espera que son Stone Temple Pilots”, me dije. Así que le presté más atención (ciertamente Velvet Revolver nunca fueron santos de mi devoción).

En las siguientes escuchas, he tenido una sensación parecida a la que tuve al escuchar King Animal de Soundgarden. Me gustó; es lo que esperaba pero no tiene magia. Le faltan cosas.

Empiezo por la voz de Jeff Gutt; a veces me suena a Weiland, otras a Billie Joe de Green Day, y otras a un niñato fuera de lugar. Los temas, recuperan partes de ese sonido típico de Stone Temple Pilots con guitarras “gordas”, y el eco en la voz (más de Alice in Chains a veces).

Lo que más me ha jodido del disco ha sido el single: Meadow. Parece una canción de anuncio. Es pegadiza, tiene un riff chulo, y unas guitarras curiosas. Pero el hecho de que el puente de Jeff Gutt me parezca una copia de Green Day en su American Idiot, me ha hecho odiarla cuando me había enganchado en ese intento de modernizar el grunge.

Never Enough es un tema que se sale de lo esperado en sus riffs rockanrolleros pero bien acompañados por la voz que le quitan potencia a mi modo de verlo.

The Art Of Letting Go es otro tema que se presenta como estrella en el disco y como en Meadow, no puedo dejar de escuchar a Billie Joe queriendo ser Mike Patton. Next.

El resto de temas acompaña el disco, excepto Finest Hour que espero no escuchar nunca en directo. Me parece malísima, una balada que bien podría encajar en un programa de cazatalentos. No me mal interpretéis, el disco no me desagrada, me gusta.

Para currar, como música de fondo, no está mal. Mi puntuación, un 5 sobre 10.

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